Viajeras victorianas

Como dice el artículo Tips para viajeras victorianas (enlace al final del texto), para que una mujer se lanzase a viajar en el siglo XIX no se necesitaba demasiado:

-Una bolsa de viaje o maletín a la moda con lo básico:

  • Una bata de franela.
  • Un chal grande.
  • Un almohadón de plumas.
  • Un gorro de lana o seda.
  • Una bañera portátil.
  • Un juego de toallas.
  • Una pastilla de jabón y una esponja.
  • Glicerina para hidratar la piel y leche agria para las quemaduras.

-Un botiquín de emergencias:

  • Brandy para los catarros
  • Pastillas de menta para los mareos, flores de camomila, sales aromáticas para los desmayos…

-Comida frugal: Caldos, púdines, galletitas saladas… E importante: un abridor.

-Ir arreglada pero informal, con indumentaria cómoda y nada de pantalones. Huyendo de lo vulgar (el orgullo británico está en juego).

-Tener cuidado de los ladrones.

-No dar propinas.

-No hablar con tu compañero de viaje.

-Tampoco aconsejan que te lleves a tu asistenta (acaban siendo un estorbo), pero si lo haces que te acompañe en primera clase.

-Encontrar un hospedaje confortable.

-Se puede prescindir del marido, pero sí es importante un mapa y una guía de viajes.

-Y siempre, siempre, aplomo y compostura. Aunque no te inmiscuyas en ninguna aventura si tienes a un gentleman cerca. Que sean ellos los que hagan y deshagan.

Esta lista (es un pobre resumen, os recomiendo que os leáis el artículo que he mencionado) fue elaborada por Lillias Campbell Davidson en 1889 para la Royal Geographic Society, y me he extendido enumerando los consejos porque algunos me han parecido de lo más variopintos (y esclarecedores sobre la posición de la mujer en aquellos años). Viajar, sí, pero con estilo. Nada de aventura (o la  menos posible), todo controlado y medido.

siglo-xix-viajera
Foto tomada del blog mujeresviajeras.com

Aún así, a pesar de vestirse para la cena y de tomar el té de las cinco en tazas de porcelana en plena selva, estas mujeres dejaron atrás los prejuicios y la idea de que viajar era ′cosa de hombres′. En aquel momento era aún una utopía, pero ellas nos enseñaron que podíamos ser cualquier cosa que quisiéramos, que podíamos lanzarnos a la aventura igual que ellos.

Ida Pfeiffer (1797-1858), Marianne North (1830-1890), Isabella Bird (1831-1904), Margaret Fountaine (1862-1940), Mary Livingston (1821-1862), Alexine Tinne (1835-1869), Florence Baker (1841-1916), Mary Kingsley (1862-1900), May French Sheldon (1848-1936), Lady Hester Stanhope ( 1776-1839), Lady Jane Digby el Mezrab (1807-1881), Lady Ann Blunt (1837-1917), Sophia Raffles (1786-1858) o Emily Innes (1843-1927). Todos ellos nombres desconocidos de intrépidas mujeres exploradoras que se lanzaron a descubrir el mundo trasgrediendo el orden patriarcal. Todo un hito.

Siempre me ha gustado la palabra «trotamundos». Tiene implícita la aventura, el descubrir nuevos horizontes y empaparse de otras culturas. Algo que llena nuestras mentes de riqueza. Y aunque yo no me considero de esas personas que no pueden permanecer un solo sitio porque se sienten encerradas, sí me gusta viajar. Aunque, a veces, cuando desplazarse físicamente a otros lugares no es posible, viajo a través de los libros.

¿Tú viajas?

 

ARTÍCULOS DE INTERÉS:

Viajeras victorianas: maravillosas pioneras

Viajeras de leyenda. Mujeres victorianas que no se conformaron.

Tips para viajeras victorianas (o los consejos del primer manual de viajes para mujeres de la historia)

Ellas lo hicieron antes que tú.

Exploradoras, viajeras y aventureras

 

BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA:

-Viajeras de leyenda. Aventuras asombrosas de trotamundos victorianasPilar Tejera. Editorial Casiopea.

Storytel  y Editorial Casiopea

-Viajeras intrépidas y aventureras. Cristina Morató. Plaza y Janés.

Editorial

-Hints to lady travellers: At home and abroad (Royal Geographic Society)

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2 comentarios en “Viajeras victorianas

  1. Hola Crissi! He visto tu entrada en el grupo de El escritor emprendedor y me ha llamado la atención porque las mujeres exploradoras del s XIX es un tema que me encanta. Hubo una época en que leí varias biografías y eran apasionantes. En casa tengo el libro de Isabelle Eberhardt, con sus viajes a África, a países árabes. También me impactó mucho Viaje a Lhasa de Alexandra David Neel, la primera mujer que entró en Lhasa (capital del Tíbet), territorio prohibido en aquel entonces. Es un buen tema para una novela! 🙂

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    1. Hola, María! Yo he llegado hasta ellas buscando otras cosas, pero sí, el tema es apasionante y, por supuesto, da para una novela.
      Con esta investigación he recordado que me regalaron un libro de Cristina Morató y que, por motivos que no recuerdo, se quedó en mi estantería. Ahora me apetece leerlo un montón 🙂 Y me tienta mucho uno de los que he compartido en los enlaces, Viajeras de Leyenda de Pilar Tejera, como punto de partida, ya que hablar un poco de cada una de ellas, puede estar muy bien.
      Gracias por pasarte y comentar.

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