Britannia – HBO. Temporada 1

Si me acompañáis en esta sección os daréis cuenta de lo mucho que me gusta la historia. La curiosidad por saber qué y cómo pasó hará inevitable que muchas veces se hable aquí de tiempos pasados. Hay épocas que me tiran más que otras, pero como no siempre sera  posible localizar esos temas concretos, hoy serán romanos, mañana Los Tercios, quizá más adelante la Guerra de las Rosas. No le haré ascos a nada.

En Britannia, la serie que hoy os traigo, encontraréis invasores y conquistados, acción, violencia, supersticiones, dioses paganos, magia, profecías, tribus celtas, conjuras druidas… Todo ello envuelto en un paquete llamativo y estudiado.

 

No sabría deciros si la conquista de Britania fue tal y como nos la cuentan, —ese periodo concreto de la historia me resulta un tanto desconocido—, pero he leído alguna que otra crítica que habla de abundantes imprecisiones históricas,  personajes reales que se han utilizado de manera muy libre y una línea temporal ajustada a sus propósitos. Todo eso no es nuevo, los guionistas suelen adulterar y maquillar la verdad para que el resultado sea más espectacular.

Lo que sí me gustaría, os aseguro que lo agradecería, es que se tomaran en cuenta detalles básicos como, por ejemplo, la necesidad de traductores para hablar entre distintos pueblos (dudo incluso de que los reyes de las tribus celtas entendieran el latín, como mucho es posible que hubieran aprendido unas pocas frases a través de algún viajero o esclavo, pero nunca hablarlo de esa manera, en aquella época no se iban de Erasmus). Y también que se evitasen incongruencias demasiado evidentes. Y con evidentes me refiero a cosas como la frase:  “Ahora mismo tengo cinco minutos…” (¿Minutos? ¿En serio? ¿Dicho por un celta? No sé a vosotros, pero a mi me chirrió igual que si hubiera visto a un sioux de la conquista del oeste con un Casio en su muñeca o a María Antonieta hablando por el móvil).

La siguiente parrafada está copiada del blog Xacata Ciencia.

El astrónomo y matemático griego Eratosthenes (que vivió entre 276 y 194 AC) usó una base sexagesimal para dividir un círculo en 60 partes ordenadas para idear un sistema geográfico de latitud, con las líneas horizontales que recorrían lugares de la Tierra bien conocidos en ese entonces. Un siglo después, Hipparchus normalizó las líneas de latitud, haciéndolas paralelas y obedeciendo a la geometría de la Tierra. También ideó un sistema de líneas de longitud que abarcaron 360 grados y que recorrieron de norte a sur, desde un polo hasta el otro. En su tratado Almagest, Claudio Ptolomeo (aproximadamente 150 DC) explicó y amplió el trabajo de Hipparchus realizando una subdivisión de cada uno de los 360 grados de latitud y de longitud en partes más pequeñas. La primera división, partes minutae primae, o primer minuto, llegó a ser conocida simplemente como el minuto. La segunda división, partes minutae secundae, o segundo minuto, llego a ser conocida como el segundo.

Así que, sí, los eruditos ya conocían esas subdivisiones, pero aparte de que los celtas estaban aislados y sabían poco de las costumbres romanas, la realidad es que la expresión no se usó hasta que, a finales del siglo XVI, el minutero se hizo visible en los primeros relojes mecánicos.

Y explico todo esto (que al fin y al cabo es una chorrada) porque, a pesar de saber que el rigor histórico no ha sido como para creerse los acontecimientos que transcurren a pies juntillas, ha sido el lenguaje utilizado y la concepción de los personajes —con unos valores morales de lo más actuales—, lo que para mí le ha restado más credibilidad. Más incluso que los posibles gazapos históricos (esos me empujan a buscar qué hubo de verdad y qué no).

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Por otra parte, visualmente la serie merece mucho la pena: la fotografía y la elección de escenarios, tanto naturales como de interior, son espectaculares, así como también el maquillaje, el vestuario y la ambientación. Posiblemente ese desequilibrio en cuanto a estética y fondo no se hará de forma inconsciente, se valorará que la serie sea impactante y gane seguidores, pero a mi me pesa que se ponga tanto empeño (y recursos) en algunas cosas y en otras tan poco.

Y si después de todo esto os he picado y habéis visto algún capítulo, quiero pediros que escuchéis con atención el tema que da entrada a la serie. No pega nada, eso desde luego, pero es un temazo que se escribió en 1967.

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