Knightfall – HBO. Temporada 1

 

Me gusta la historia y lo medieval tira de mi con una cuerda invisible. Es entrar a una iglesia gótica y quedarme boba bajo la luz de sus vidrieras, descubrir una nueva película ambientada en el medievo y lanzarme de cabeza o encontrar algún artículo interesante y leerlo de cabo a rabo. Y claro, el anuncio de una serie que contaba la historia de los últimos años del Temple fue un fogonazo de luz que me atrajo de forma irremediable, casi como si una metamorfosis me hubiera convertido en polilla.

El tráiler prometía.

Y, aunque no soy muy de series, comencé a verla. La época ya me tiene ganada, así que me temo (en realidad no lo temo, lo sé) que no voy a ser demasiado imparcial y la veré al completo. Y, en general, puedo decir que engancha, tiene ritmo y cada capítulo termina con un tremendo cliffhanger que te obliga a ver el siguiente porque quieres (necesitas) saber qué va a pasar.

En las primeras escenas un grupo de templarios abandonan, en mitad de una encarnizada lucha, la ciudad de Acre; intentan salvar el santo grial. Los mamelucos asedian la última fortaleza cristiana, pero todo está perdido, su caída será un mazazo para la cristiandad. Con su pérdida terminará el ideal de la cruzada, habrá pequeñas incursiones, pero ya no se volverá a liberar Tierra Santa del infiel.

Tras ese episodio, nos vamos a 1306 y la serie  se centra en la historia del caballero templario Sir Landry (ascendido al cargo de maestre tras la muerte de su mentor Godofredo) y en la búsqueda del perdido grial. Otros protagonistas principales son: Felipe IV, rey de Francia y Navarra, apodado el Hermoso; su esposa la reina Juana I de Navarra; Guillermo de Nogaret, consejero del rey, y el papa Bonifacio VIII.

Como esa etapa histórica me gusta, me ha surgido un pequeño conflicto con las fechas, además de que algunos elementos históricos me han chirriado de más. Pero supongo que estas cosas suelen pasar cuando se mezcla la ficción con la verdad; se tiende a ser menos riguroso en favor de la puesta en escena.
Jamás habría imaginado ver bailar a un caballero templario en la corte, aunque lo haga de manera torpe e inocente, ni que los miles Christi se tomaran tan a la ligera el voto de castidad (que sucedería, es obvio, pero sus votos eran tan importantes que al menos se espera algún tipo de remordimiento). Tampoco habría podido imaginar así la ciudad de París… Y no lo digo porque haya incongruencias históricas (los decorados son impresionantes), sino porque el suelo está más limpio que una patena y eso, en plena Edad Media, sin cloacas, sin barrenderos y sin servicios de limpieza, no resulta fácil de creer.

(Lo sé, me fijo en cada cosa…).

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Además, como se ve en una de las imágenes del tráiler, estamos en 1306, pero, por aquel entonces, el papa Bonifacio ya había muerto (lo hizo en 1303 y no se llevaba tan bien con el rey como aparece en la serie; Felipe estaba muy endeudado y las disputas eran constantes). En la fecha en la que nos sitúan, ya era papa Clemente V (1305-1314) y estaban a punto de capturar a Jacques de Molay; la Orden del Temple agonizaba y todo eso en la serie no se ve. También aparece un tal Luis y su madre, que no son otros que la reina de Cataluña y su hijo que pugnarán por conseguir la mano de Isabel, la hija de Felipe y Juana, frente al embajador del rey inglés. Por más que he intentado contrastar esos datos, no he sido capaz de encontrar nada al respecto. Y no me molesta que fabriquen de la nada un pretendiente, es ficción y tienen que meterle jugo a la serie, pero ¿inventarse un reino? Estos americanos…

En la península ibérica, a la muerte de Jaime I, de sobrenombre el Conquistador (en 1276), la corona de Aragón se dividiría entre sus hijos mayores. Pedro de Aragón (1240-1285) recibiría el Reino de Aragón, el condado de Barcelona y el Reino de Valencia. Su sucesor, Alfonso III, reinaría hasta 1291, y a esos territorios anexionaría Mallorca. Y tras él los gobernaría Jaime II, el Justo (desde 1291 hasta su muerte en 1327). Según la Wikipedia, este señor se casó cuatro veces, pero solo tuvo descendencia con Juana de Anjou, eso sí, tuvieron diez hijos:

-Jaime de Aragón (1296-1334), que renunció a sus derechos reales después de su matrimonio con Leonor de Castilla para ingresar en la Orden de San Juan de Jerusalén.
-Alfonso IV de Aragón (1299-1336), rey de Aragón, rey de Valencia y conde de Barcelona.
-María de Aragón (1299-1347), casada con Pedro de Castilla y, después de enviudar, monja en el Monasterio de Santa María de Sigena.
-Constanza de Aragón (1300-1327), casada con Don Juan Manuel.
-Blanca de Aragón (c. 1301-1348), monja y priora en el Monasterio de Santa María de Sigena.
-Isabel de Aragón (1302-1330), que casó en 1315 con Federico I de Austria.
-Juan de Aragón (1304-1334), arzobispo de Toledo, de Tarragona y patriarca de Alejandría.
-Pedro IV de Ribagorza (1305-1381), conde de Ribagorza, de Ampurias y de Prades.
-Ramón Berenguer I de Ampurias (1308-1364), conde de Prades y señor de la Villa de Elche.
-Violante de Aragón (1310-1353), casada con Felipe, déspota de Romania e hijo de Felipe I de Tarento, y posteriormente con Lope Ferrench de Luna, primer conde de Luna.

¿Dónde está Luis, futuro rey o Elena, reina de Cataluña? ¿Cómo pueden insinuar que Isabel (la hija de Felipe y Juana) puede llegar a ser reina de un país que en esos momentos no existe? Jaime II, que era quien gobernaba, fue Rey de Aragón y Valencia, Conde de Barcelona y Rey de Sicilia.

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En fin, gazapos históricos aparte, que creo que son inevitables en productos tan comerciales, la serie es entretenida, fantasiosa, visualmente llamativa y tiene un ritmo endiablado. Y por todo eso (a pesar de que para mi gusto se toma demasiadas licencias históricas), me parece recomendable.

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