Como si fuera la primera vez.

Empieza el 2018 y, como cada inicio de año, está lleno de nuevos e ilusionados propósitos literarios: leer, escribir, publicar, conocer gente por el camino… disfrutar y aprender.  La vida es siempre aprendizaje. Pero, como son objetivos un poco viejos y se parecen mucho a los de años anteriores (los humanos solemos repetirnos), esta vez quiero hacer un esfuerzo y añadir algo nuevo: cuidar mi relación con vosotros; los lectores. Y por eso me comprometo (tengo la mano derecha en alto y la izquierda sobre Orgullo y prejuicio) a contaros más cosas en el blog. No voy a daros la lata con temas personales que seguramente os importan bastante poco ni a contaros una y otra vez lo que me gustaría que leyeseis mis libros  (bueno, a veces sí, pero muy de tarde en tarde, prometo que no seré pesada), tampoco voy a ponerme a elaborar tutoriales sobre la mejor forma de escribir una novela; hay quién lo hace genial y me temo que yo no sabría por dónde empezar, por eso no me meteré en esos jardines. Lo que en realidad me gustaría es conoceros (y que me conozcáis) y hablar de cosas que os puedan interesar: lecturas, libros, autores, personajes, temas, viajes literarios… Es muy amplio y, a la vez, muy limitado, lo sé, pero quiero intentarlo.

El caso es que quiero hacerlo bien, poner bonito este blog, buscar temas para tratar…, así que igual esta entrada la leeréis en marzo, quién sabe, pero yo estaré aquí desde hoy aunque no me veáis, al pie del cañón, aprendiendo este nuevo entorno y buscando ideas para que cuando llegue el momento, tenga una buena forma y algo de fondo.

¡Nos leemos!

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